A propósito de la filosofía… y la educación

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<<Sócrates hizo que la filosofía bajara del cielo a la tierra, y la dejó morar en las ciudades y la introdujo en las casas, obligando a los seres humanos a pensar en la vida, en las costumbres, en el bien y en el mal>>.

Cicerón (Filósofo romano, 107 A.C.)

Hace apenas unos días que en el periódico “El País” leía la noticia: “Platón, expulsado de clase”, como consecuencia de la última reforma educativa (LOMCE) en la que la asignatura de filosofía ha sido relegada, reducida sustancialmente, pues pasa a ser optativa (excepto en 1º de Bachillerato) y a merced de cada comunidad autónoma. En una educación meramente mercantilista, como es la que todavía se imparte en las escuelas, producto del capitalismo neoliberal de las últimas décadas, sin filosofía, sin desarrollo del pensamiento crítico, el resultado es una sociedad pobre intelectual y espiritualmente.

La filosofía, en sí, no es algo que se pueda aprender, pero sí se puede aprender a pensar filosóficamente. ¿Qué es la humanidad? ¿Qué es lo que nos hace humanos? ¿Por qué nos enfrentamos unos a otros? ¿Por qué no desaparecen las guerras? ¿Por qué los fundamentalismos? ¿Por qué existe hambre en el mundo? ¿Qué es la vida y la muerte? ¿Por qué avanzamos en medicina y sin embargo hay cada vez más enfermos farmacodependientes?… En fin, podría seguir y seguir formulando preguntas; podría seguir filosofando y quizá tras mucho preguntar y buscar respuestas, encontraría alguna que me aportaría la visión necesaria, la libertad, para ir más allá de lo cotidiano, de lo pragmático, del adocenamiento al que nos somete esta sociedad de consumo que busca la atención inducida por los medios de comunicación para alejarnos de las cosas más importantes. Si no hay pregunta no hay respuesta.

La importancia de la filosofía en las escuelas (desde muy corta edad) es, por lo tanto, indiscutible. La filosofía es más que necesaria en nuestras vidas, pues se ocupa de aquellos problemas últimos que escapan a la ciencia. Nos aleja del dogmatismo, de los prejuicios, de los sofismas, de las valoraciones infundadas… Nos enseña a razonar correctamente, a saber pensar, a ir más allá del pensamiento concreto para acercarnos al abstracto, para acercarnos a las dimensiones interiores. Nos enseña a sentir. Sin olvidar que ejerce un papel fundamental en la interdisciplinaridad, en la ética y en la moral. En definitiva en el comportamiento humano.

A pesar de todas estas desafortunadas decisiones tomadas por los responsables gubernamentales, que espero puedan rectificarse pronto, quiero hacer hincapié en que estamos dando los primeros pasos por los senderos del Nuevo Paradigma Holístico. El paradigma de la Unidad. Y todo cambio lleva su proceso y no necesariamente fácil. Paciencia, esperanza y trabajo personal y familiar en pro de la filosofía serían las consignas. Ciencia y Filosofía acabarán tarde o temprano yendo de la mano porque se complementan. Son las dos caras de la misma moneda que la especie humana necesita para evolucionar equilibrada y armoniosamente, pues como dijo algún sabio: La ciencia nos proporciona MEDIOS para vivir; la Filosofía, RAZONES. No lo olvides. “Conócete a ti mismo y conocerás el Universo”.

Emi Zanón Simón
Escritora

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