Algas

Son una fuente excepcional de minerales, vitaminas y olioelementos, y ayudan a eliminar los residuos que acumula el organismo. Son las verduras del mar.

Foto Jcstudio – Freepik.com

Seguramente cuando piensas en las algas en tu mente aparecen esas molestas cosas que aparecen en algunas playas cuando te estás bañando y que no quieres que te toquen. En efecto, eso son algas, y tienen una función importante en los océanos y mares. Pero, además, algunas de ellas son aptas para el consumo humano, teniendo multitud de propiedades beneficiosas para nuestro organismo. No en vano, son las verduras del mar y deberíamos incluirlas en nuestra dieta cada día, eso sí, en una pequeña proporción, ya que sus nutrientes están muy concentrados. Los pueblos costeros y cercanos a algunos ríos las han consumido desde la antigüedad. En oriente eran muy apreciadas por su valor medicinal, pero también se usaban en otras partes del mundo, como las islas del pacífico. Los celtas, los vikingos o los romanos ya las consumían. Pero quienes más han desarrollado su potencial en la cocina han sido los japoneses, quienes las cultivan tanto como la tierra.

Las algas contienen entre diez y veinte veces más minerales que las terrestres (calcio, hierro, potasio, yodo y magnesio) y también son ricas en oligoelementos, necesarios para el desarrollo de funciones esenciales en nuestro cuerpo.

Hay que decir que, aunque el mar está muy contaminado, las verduras no absorben tanta contaminación como los peces. Inclusyo si hay mucha contaminación, directamente no pueden crecer. Es más, una de sus principales propiedades es que son capaces de hacer que el organismo, de manera natural, expulse los metales contamintantes, radioactivos y tóxicos que hayamos consumido, gracias al ácido algínico que contienen. Son un excelente depurativo, sobre todo para eliminar grasas animales, limpiar las arterias, para las acumulaciones en la matriz o para prevenir quistes.

Con bajo contenido en grasas, son ricas en vitaminas A, B, C, D3, E y K.

En la dieta de la industrialización son esenciales, ya que gracias a su alto contenido en minerales, son alcalinizantes de la sangre y depuran el organismo de los ácidos propios de la dieta moderna. Además, su riqueza en minerales y oligoelementos también se hace necesaria en una sociedad que explota intensivamente las áreas de cultivo de vegetales, dejando las tierras deficitarias en ellos.

Vistas las bondades de las verduras del mar, ¿cómo consumirlas? Hay muchas clases de algas, cada una con sus propiedades particulares y su aplicación en la cocina diferente, así que yo voy a destacar tres, para empezar, que yo utilizo regularmente.

El alga kombu tiene la capacidad de ablandar las fibras de los alimentos con que comparte cocinado, siendo adecuada para cocciones de alrededor de una hora. Poniendo una trozo de alga seca del tamaño de un sello (con el agua se expande) será suficiente para cocinar las lentejas, los garbanzos, las alubias o el arroz integral. Y no es necesario luego comerla (si la consumes, mejor). Es un gran remineralizante, rica en minerales y aceites poliinsaturados. Es “como el hueso del jamón”.

El alga wakame es más apropiada para cocciones cortas, ya que en cuatro minutos está lista para consumir. Con propiedades similares a la kombu, es excelente para limpiar el sistema circulatorio, y muy rica en calcio y vitaminas B y C. También se puede remojar un rato y usarla en ensaladas, como la que me suelo hacer de pepino y algas con una salsa hecha emulsionando aceite de oliva virgen extra, tamari, vinagre de arroz y concentrado de manzana.

Finalmente, el alga nori es muy rica en vitaminas C, B1 y A. Es excelente para la piel y el cabello, y para disolver y eliminar depósitos grasos, disminuyendo el colesterol. Es la más popular en Japón, utlizada para los makis y a mis hijas les encanta simplemente tostada, como un snack.

Se nos acaba el espacio, pero espero que al menos el artículo os haya despertado el interés por descubrir y experimentar con este interesante alimento, que además es muy versátil en la cocina.

Manolo Marzo Zanón
elecologicodelahoya.com

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