Comer carne mata

n11 alimentacion

Este titular puede parecer alarmante o exagerado, pero no hace mucho sucedió algo parecido con el tabaco cuando se demostró una vinculación más o menos clara con el cáncer de pulmón y otras enfermedades mortales. Hoy, a nadie le extraña que en las cajetillas ponga mensajes como “Fumar mata”. Pues bien, ahora ha sido nada más y nada menos que la Organización Mundial de la Salud (OMS) quien hace bien poco ha dictaminado que comer carne procesada aumenta el riesgo de sufrir cáncer, sobre todo colorrectal y de estómago (también de páncreas y próstata), colocándola entre las sustancias más peligrosas para la salud, junto con el tabaco y el alcohol, entre otras. Además, el estudio considera a la carne roja como “probablemente carcinógena”. Así, no sólo está en jaque el consumo de hamburguesas, salchichas, embutido o fiambre, sino el de la carne en general. El peligro aparece cuando el consumo es continuo y a lo largo de los años, pero el problema es que la sociedad ha evolucionado hacia un consumo diario (y varias veces al día) de productos cárnicos de todo tipo.

A pesar de la oposición de la poderosa industria alimentaria (e incluso del presidente del gobierno) y de las bromas de una sociedad que no se plantea cambiar sus costumbres, no es un tema de risa y no hay matices: comer carne mata.

Para los que estamos en este mundillo no es ninguna sorpresa. Ya en 2005 T. Collin Campbell público “The China Study”, que examinaba la relación entre el consumo de productos de origen animal (incluidos los lácteos) y enfermedades crónicas como cardiopatías isquémicas, diabetes, cáncer de mama, de próstata y colorrectal. Un estudio efectuado durante 20 años en 65 condados rurales de China, que concluía recomendando una dieta vegana.

Vaya por delante que yo como carne, pero, siguiendo mi ejemplo, yo recomiendo que solo lo hagáis un par de días a la semana. Yo en casa no compro carne, solo como los fines de semana, porque si comes fuera, ya sea en un bar o en casa de algún pariente o amigo, es casi inevitable, no hay muchas opciones. Pero, entonces, ¿que podemos comer? Y, sobre todo, ¿qué debemos comer para dar a nuestro organismo nutrientes de calidad para tener una sangre de calidad?

Aunque la filosofía oriental que a mí me gusta habla de las cualidades de los alimentos en su conjunto, en occidente desglosamos cada alimento en proteínas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales. La carne nos proporciona proteínas completas, pero a costa de intoxicar nuestro organismo. Su sustituto serían las proteínas vegetales, que no contienen todos los aminoácidos esenciales a menos que las combinemos. Así, lo ideal es combinar tres partes de cereal integral (arroz, pasta, cuscús, avena, mijo…) con una de legumbres (garbanzos, lentejas, alubias…). Y si a eso sumamos un puñado de semillas (sésamo, lino…), entonces tenemos las mismas proteínas que un bistec sin perjudicar a la salud. Pero es que, además, la ingesta de proteínas que hacemos hoy en día es excesiva. La base de nuestra alimentación deben ser los cereales, que son los que nos dan energía, nunca refinados (arroz blanco, pasta blanca…), sino con todas las partes necesarias para que nuestro cuerpo asimile los nutrientes perfectamente. Esa proporción, tres de cereal integral más una de legumbres, es lo ideal, acompañando de una pequeña cantidad de semillas, frutos secos (otros grandes olvidados), algas (muy ricas en minerales), aceite de buena calidad, algo de fruta de temporada (siempre fuera de las comidas) y verduras de todo tipo. Básicamente nos van a permitir estar sanos, con un sistema inmunológico fuerte y con nuestro peso natural.

En otro artículo os hablaré de la alcalinidad de la sangre y de algunos productos en los que no he querido entrar, como el tofu o el seitán, además de profundizar en otros, como las algas, esas grandes desconocidas.

Manolo Marzo Zanón.
elecologicodelahoya.com

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