Crónica de una noche de rock and roll, siempre un gustazo

Por fin puedo escribir un artículo dulce, en todos los sentidos, ya que la “Noche de Rock and Roll” celebrada el Jueves 19 de Julio en el auditorio, donde confluyó la Banda Juvenil de la S.M. “La Artística” y músicos del Club de Rock Buñol, se constató como un auténtico éxito de crítica y público.

Contra todo pronóstico fue uno de los actos de la Bienal con más público asistente (si no el que más), pese a ser jueves, y eso es algo de agradecer, porque demuestra que cuando el espectáculo es atractivo, la gente responde. Las críticas han sido positivas y el feedback en redes sociales ha sido brutal. Esa noche, desde mi modesto Instagram conté 12 Historias y 14 Noticias, en WhatsApp corrió el rock and roll y se pasaron vídeos de diferentes usuarios de prácticamente todas las canciones del concierto, ya sean enteras o fragmentos, emisiones en directo a través de Facebook hubo un montón, y todas las cyber-reacciones fueron positivas. Pero el espectáculo no era para menos. No olvidar que el público, inmenso y calorífico, diverso, de todas las edades y estéticas, arropó el acto con una entrega y cariño difícil de olvidar. Muchísimas gracias.

La joven banda estuvo a tope, tanto en los ensayos como en el concierto. Y dieron lo mejor de sí mism@s en todo momento, tanto asistiendo a ensayos, como estudiando las partituras en casa (y poniéndose camisetas molonas). Hubo much@s músicos, e incluso músicos que se ofrecieron a venir a la banda, a ocupar un segundo lugar, y dejando el protagonismo a l@s más jóvenes intérpretes, ya que son ellos y ellas el corazón de esta agrupación.

Los músicos del Club, poco acostumbrados a este formato, estuvieron implicadísimos con el proyecto, ya que, aparte de ser una novedad muy chula, las canciones y los arreglos (la mayoría creados exprofeso por su director David Tarín) lo merecían, por su sonoridad, calidad, y porque estaban muy guapos.

La selección de temas fue magistral: ambas partes del espectáculo empezaron con un instrumental, la primera con “Highway to Hell”, de AC/DC, y la segunda con la preciosa “Starway to Heaven”, de Led Zeppelin. Una voz en off presentaba a la banda y a su director, caracterizado de Maestro de Ceremonias de una orgía de rock, encuerado hasta las trancas, pero sin perder esa elegancia intrínseca a la música clásica.

El misterioso presentador, aportando datos interesantes e históricos sobre las diferentes canciones, llamaba a Jesús Carreño a cantar “Noche de Rock and Roll”, de Barricada, acompañado por Eduardo Vidal y por mí, y contando con Ángel Chaves a la batería, que, aunque miembro de la Banda Juvenil, también es el batería de La Gel Band. Tras el desarrollo iniciático, se bajan las luces (llevadas por Borja Jiménez) para recibir a Paqui Clemente a cantar “Zombie”, de The Cramberries, en honor a la fallecida musa del rock Dolores O´Riordan. Y esta primera parte la cierran ya Raúl Navarro (Foskitos) junto al magnífico Carlos Barrera a la guitarra, el fantástico Javier Bonardell al bajo, y el polifacético Victor Morató tanto a la guitarra como al bajo. Los temas interpretados fueron “Welcome to the Jungle”, de Guns and Roses, “Iron Man”, de Black Sabath, y “Los rockeros van al infierno”, de los nacionales Barón Rojo. La sonoridad de la banda fue espectacular, y trufada de los timbres característicos de los instrumentos de rock and roll, y por la intensidad de las letras, nos fuimos al descanso con un dulce sabor de boca, esperando la segunda parte con gran expectación.

Y esta segunda parte no defraudó. Después del instrumental, y con Víctor y Barrera aún en la palestra, recibimos entre aplausos al icónico Ricardo Zanón (Pichana), que interpretó un “Still loving you” de Scorpions con la delicadeza de un rockero enamorado, hasta que las características del arreglo de Elena Villar lo llevaron a la intensidad de los nórdicos Sonata Artica. Y siguieron los Scorpions, en “Hurricane 2000”, con la adición de Jose Taberner a las rítmicas, y mi bajo, en el arreglo oficial del Scorpions Sinfónico, en su versión para banda.

Llegó el momento de los grupos en sí, y salieron los Bu-Ya a escena, a interpretar “Embrujada” del gran Tino Casal y “Perlas Ensangrentadas”, de Alaska y Dinarama, donde Gonzalo Huerta demostró sus dotes vocales acompañado por el resto del grupo (Pichana al teclado, Jesús a la guitarra y yo al bajo) y la banda, con unos arreglos excelentes, manufacturados a base de horas, técnica, e imaginación, por su director David Tarín.

Para terminar el repertorio oficial pisó Malsujeto el escenario, y todos juntos interpretamos “Capitán del Horizonte”, tema incluido en el disco Paraíso/Infierno, y a modo de himno a Buñol, la canción oficial de la Tomatina, “Todo es del mismo color”, que recoge frases de dicho himno, ya que fue compuesta con gran amor hacia nuestra patria chica.

La cosa no podía acabar así, el público realizó una gran ovación al espectáculo, en recompensa al esfuerzo de todos los músicos, tanto de la Banda como del Club, a su director, y a todos los que hicieron posible este espectáculo, por lo que el bis era obligado, y con todos los músicos en escena se repitió “Noche de Rock and Roll”, para cerrar un evento musical que difícilmente será olvidado en la Villa de Buñol, ya que una vez más queda demostrado que, cuando las cosas se hacen con esfuerzo y con pasión, no hace falta tirar de lo más internacional. La cantera de artistas en Buñol es inmensa, y si alguien es capaz de hacerlos confluir en un espectáculo elaborado y atractivo, el público no va a defraudar. Pero eso sí, hay que remarcar que estas cosas solo se consiguen con esfuerzo y apoyo mútuo, y por tanto, solo de esta manera saldrán adelante y triunfarán… lo demás es postureo.

Enrique Hernández Pérez
Presidente del Club de Rock Buñol

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