Crónica de los conciertos benéficos de la PAH

n17 rock

En primer lugar, comentar que es una opinión personal basada en mi manera de entender los eventos musicales en directo, fuera de personalismos, y sin tratar de sentar cátedra de nada. Esto lo digo ya que vivo en un pueblo llamado Buñol donde los machetes y las escopetas (metafóricamente hablando) están en perfecto estado y deseosas de entrar en acción en manos de muchas buenas gentes.

La organización del acto fue, bajo mi percepción, mucho mejor que el año pasado (había cubatas… dato importante) y aunque los conciertos comenzaron con retraso, hubo público hasta el final, no tanto como al principio, pero a última hora los No Named Band protagonizaron un concierto original, setentero y bien tocado, una delicia para mí, que me encanta ese rollo.

Lástima la falta de sensibilidad con la causa de la PAH por parte de las instituciones, que tuvieron la “brillante” idea de poner otros actos populares gastronómico-festivos el mismo día, luego dicen que no hay nada en Buñol, y cuando hay algo, pues ponemos mas cosas a la vez… (Plás, plás, plás (ruido de aplausos)).

Me voy a centrar en la música, pero mencionando que hubo actividades para niños y no tan niños, el embutido y el pisto estaban de lujo, y el pan de Los Gayanes hizo de empacador perfecto para tal surtido de manjares. Los tenderetes tuvieron vida con los artículos de la PAH y las camisetas nuevas de The Clown. Ya que estamos con The Clown, penúltimo grupo de la noche, redactaré la crónica hacia atras. Tocaron canciones nuevas, bajo el sonido procurado por el técnico Berny Vidal, este grupo sonó implacable, contundente, y además de sus viejos y currados temas, tuvimos el privilegio de escuchar algunos nuevos. Destacar en esta actuación el papel de Portu, que se comía el escenario con su bajo rojo y sus manazas enormes, llenas de técnica y buen gusto.

Nadie conocíamos a los Zuracapote, trio energético lleno de clásicos de punk y rock, pero no los típicos clásicos quemados que tocan las verbenas, temas rebuscados y guapos, como Botes de Humo de Zicatriz o El Tren de Leño, tanto los viejos (y jóvenes) rockers, como los jovenes (y viejos) punks disfrutamos de la versatilidad del trio Zuracapote, con una chica a la batería (¡Allellujah!) y dos potentes cordófonos acompañando a una aguardentosa, pero afinada voz.

Antes de esto tocaron los Días sin Huella, combinando temas originales con versiones, no tan agresivos, a tres guitarras y con un cantante super carismático, que pese a notarse que el nivel de alcohol en sangre iba bien surtido, no desmereció su actuación artística. (Puede ser que este aspecto sumara a su natural poder carismático para enganchar al público).

Y para acabar el artículo y empezar el acto, actuamos los buñolenses Don Kuerales y sus Modales (bueno, el de la tuba era de Manises y el teclas de Real), y para quien no nos conozca, lo que hacemos es generalmente versiones, pero versiones modificadas, arreglos originales, y en este caso nos atrevimos con temas de Zaz, Cab Calloway y Felah Mengus, hicimos algo de arte sonoro (reivindicando su presencia en los festivales de música) y homenajeamos a su vez la figura de Chicho Sánchez Ferlosio, ídolo de la canción social (para la cual tambien reivindicamos su presencia en festivales).

Según la gente estuvo divertido, ya que estaría feo que diga yo si estuvo bien o mal. También, y ya para acabar, me gustaría recordar a los “pesaos” (que en este pueblo también hay muchos), que se abstengan de ir a los artistas a decirles lo que tienen que tocar. Sirva de colofón esta moraleja: “pesaos”, no seáis tan “pesaos” y dejad hacer a los artistas lo suyo. Los grupos no están a vuestro servicio, están, (por lo menos los que allí actuamos) al servicio del arte, la cultura, la diversión, y de la PAH, asociación para la cual todos los artistas colaboramos desinteresadamente y fuimos tratados de una manera genial. Un abrazo, amigos de la PAH, la lucha sigue.

Enrique Hernández Pérez
Músico multiusos

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