Gonzalo Guillén Tarín, secretario General de los Socialistas de Chiva y portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de esta localidad, ha publicado una entrada en su blog para explicar el proceso de “construcción” del PSPV tras las Elecciones del 20N, que marcaron una clara derrota para este grupo político socialista.
“El Partido Socialista del País Valenciano alcanzó el suelo en las pasadas elecciones autonómicas. Unas elecciones donde se debía refrendar un proyecto iniciado tras el XI Congreso, cuando una nueva dirección, y un nuevo proyecto se ponían en marcha. Aquel proyecto se puso en marcha bajo las premisas de situar al Socialismo Valenciano en la esfera ideológica del centro político y asimilar algunos clichés de la realidad valenciana actual que el Partido Popular había sabido explotar en su beneficio”, explica para comenzar su opinión acerca del asunto.
Guillén considera que “el proyecto se fundamentó en una profunda labor de marketing político donde el PSPV se trató como una marca que se tenía que vender bien entre la ciudadanía valenciana, al igual que la marca PP resultaba llamativa al mercado de electores”. Y, por ello, “se llegó incluso a cuestionar la esencia de nuestras siglas y se trató de plantear en la ponencia marco, por parte de quienes ganaron ese congreso, la necesidad de suprimir la denominación de País Valenciano de nuestras siglas, al tratarse de un elemento que no resultaba atractivo al consumidor”.
Expresa, por su parte, que “al igual que hiciese José María Aznar a finales de los ochenta en el Partido Popular, las claves del éxito del proyecto socialista valenciano derivado del XI Congreso se cimentaron sobre la convicción de que nuestro partido debería hacer un largo recorrido hacia el centro político, abandonando, según los nuevos líderes, discursos caducos, viejas concepciones de nuestra esencia ideológica y adaptando al PSPV a una realidad donde el adjetivo socialista debiese figurar como segunda palabra de nuestra marca, pero como algo residual, fruto del pasado, que nos recordase de dónde venimos, y poco más”.
Y manifiesta que “se priorizó resaltar la corrupción y la mala gestión de lo público de la derecha valenciana frente a un discurso plano y vacío de ideología que no aportaba nada diferente a la derecha, salvo la honradez, la dignidad y la buena gestión”.
Por otro lado, “a nivel orgánico, el nuevo PSPV reprodujo las pautas de control de la organización que sus anteriores dirigentes habían puesto en práctica con el objetivo de que una nueva élite fuese la que controlase y dirigiese el nuevo ciclo del partido”. Y explica que “los nuevos líderes observaron la imposibilidad de llevar a término esta labor, y para entonces, la nueva élite buscó el apoyo de las élites anteriores, a las que se enfrentaron en el congreso, pero a las que necesitaron inevitablemente como socios para que les garantizase la estabilidad y el control del partido”.
Por ello, “ante la sorpresa de los militantes y de la ciudadanía”, dice Guillén en su blog, “los viejos rivales del XI Congreso se aliaban para lograr que el barco no se desestabilizase a cambio de compartir espacios de poder orgánico más amplios que los derivados del Congreso, pero también de poder institucional”.
En conclusión a todo esto, “el 22 Mayo se pudo comprobar que el viaje al centro, el nuevo marketing político y las nuevas alianzas de élites en el partido se derrumbaron ante una ciudadanía que mostró, una vez más, y con mayor rotundidad si cabe, su rechazo al proyecto socialista”. Y critica que el PSPV “no fue capaz de sumar ni un voto más, y lo que es peor, restó miles de votos que fueron a parar, inevitablemente, a otras formaciones que ocupaban el espacio que el nuevo PSPV había dejado vacío con su aventura de viaje al centro”.
El secretario General de los Socialistas de Chiva afirma que las reacciones desde la dirección del PSOE-PSPV “fueron una cadena de justificaciones donde la culpa residía en el ambiente global, en la crisis, e incluso el socialismo valenciano parecía que se subía al carro del PP al culpar a Zapatero de todos los males que el PSPV padecía”.
No hubo, explica “ni examen de conciencia, ni propósitos de enmienda ni, por supuesto, dimisiones”.
Tras las Elecciones Autonómicas y Municipales, este pasado mes llegaron las Elecciones Generales, el llamado 20N, en las que, afirma Guillén, “no han cambiado las cosas para nuestro partido”.
“Es cierto que nos impusieron la ley del silencio para la autocrítica hasta que pasase el 20N, y así lo hemos cumplido. El 20N ha pasado, con sus terribles consecuencias para el socialismo español, y ahora sí, es tiempo de abrir el debate, de la autocrítica y de construcción de un nuevo proyecto”.
“Un nuevo sentido al Socialismo Valenciano”
“El pasado jueves, ante la Asamblea de Chiva manifesté la necesidad de cambio de rumbo y mostré mi apuesta firme por un nuevo proyecto con un nuevo líder y que recupere sin complejos los valores de la izquierda para nuestro partido”, explica en su blog el portavoz de los socialistas chivanos. Y manifiesta que mostró su apoyo “a un nuevo proyecto porque el PSPV no es ninguna marca, sino todo un símbolo bajo el que nos significamos miles y miles de ciudadanos libres que creemos en unas ideas muy claras”.
Guillén expresa que milita en el PSPV porque que cree “en el Socialismo y creemos y vivimos en la izquierda, sin avergonzarnos de ello, y porque estoy harto de pensar y vivir de un modo que no se corresponde con lo que observo en la dirección y en las decisiones de nuestro partido”.
“Es por ello que mostré, sin complejos, mi apoyo a un proyecto que reafirme nuestras señas de identidad y nuestro factor diferencial, al Socialismo propio, al valenciano, y que apueste por una profunda transformación democrática de nuestra estructura orgánica que comience por girar inmediatamente a la izquierda, potenciando la participación ciudadana y adaptando al partido a la realidad de nuestro siglo, a la verdad que la calle nos enseña”. Y exclama, “un partido al que la sociedad espera”.
Guillén manifiesta querer generar un proyecto que “continúe por darle al militante la capacidad de elegir directamente a su secretario general, así como la posibilidad de participar en la vida del partido sin exclusiones estériles y sin dejar a compañeros en la cuneta”.
“Un proyecto que arranque de raíz los mecanismos que facilitan el elitismo y la formación de clanes familiares para que este pueda ser de una vez por todas, un partido de todos y cada uno de los que estamos afiliados y luchamos a diario por unas ideas”.
El portavoz socialistas explica que, ante la Asamblea, afirmó que “el proyecto por el que apuesto es el de dar un nuevo sentido al Socialismo Valenciano que presentó nuestro compañero Francesc Romeu, ya por el mes de Junio. Un proyecto valiente que no esperó ni un minuto a ponerse encima de la mesa tras el desastre electoral de mayo. Un proyecto abierto que cuenta con un documento que desde hace tiempo estamos construyendo entre todos y todas, con nuestros aportes, y que debemos hacer llegar a todo el socialismo del País Valenciano para que resulte el documento que mejor refleje, no solo la realidad, sino nuestras voluntades”.
Gonzalo Guillén concluye su entrada en el blog con la idea de que “es el momento de construcción y de que abramos paso a un nuevo tiempo en el partido”. Y con estas ideas pretende “darle un giro radical” al PSOE-PSPV.