Paletismo ilustrado. Atávicos Comportamientos

A la hora de enfrentar (en el buen sentido) la visuaudición en directo de un espectáculo musical, el comportamiento del público sigue unas normas muy distintas, regidas por las características del evento en cuestión. Por ejemplo, en un concierto de rock and roll es normal que el público interactúe, hable, fume, beba, coma, grite… y en un concierto de música clásica, cuando acaba una pieza se aplaude.

Es bien sabido por cualquiera que esté en este mundillo de la música clásica, que el éxito o el fracaso de una actuación estándar se mide por la ovación, por la duración y el volumen de los aplausos. Si alguien se toma la molestia de comprobarlo, en cualquier fonoteca de actuaciones en directo podrá comprobar que hay piezas en las cuales el aplauso es mínimo, y es la manera no escrita que el público utiliza para comunicar su desaprobación. Todo lo demás se considera de mal gusto y de poca educación, aunque a veces suceda.

Existen vergonzantes episodios en la historia de la música donde el público no ha estado a la altura, por ejemplo, la espantada en el estreno de la Gran Fuga de Beethoven, las peleas en la presentación de los Intonarumori de Luiggi Russolo, y a un nivel menor, los abucheos a determinadas obras. Pero tranquilos, en Buñol no hemos llegado a esos extremos.

Como he comentado en otras ocasiones, la observación del comportamiento del público como ente siempre me ha llamado mucho la atención, y desde que tengo memoria observo un comportamiento por una pequeña parte del dicho público en nuestro prestigioso Mano a Mano, que me avergüenza profundamente, y aprovecharé el espacio que me queda para tratar de explicar que dichos comportamientos son perniciosos incluso para la Sociedad Musical que se trata de defender (de una manera claramente equivocada y vulgar). Es un hooliganismo retrógrado llevado al límite de la estupidez, pero a su vez es algo monstruoso dentro de su insignificante ordinariez. Me refiero al NO APLAUSO consciente y remarcado.

Cuando voy al Mano a Mano siempre me quedo a ver a El Litro, porque a mí me gusta la música, y tanto tocando, o escuchando y viendo, siempre encuentro gente entre el público que no aplaude la actuación de cualquiera de las bandas, pero no es un no aplaudir discreto, o de ir yéndose, o disimulado, es un no aplauso sacando pecho, un no aplauso de paletos, un ser incapaz de reconocer que Buñol tiene dos grandes bandas y que se hace música con mucho nivel.

Cuando uno de estos/as energúmenos/as hace esto, lo que trata de decir es que su banda es buena y lo otra no, y si miras el perfil general de la gente que hace esto, suele ser gente sin estudios musicales, gente que no ves en muchos conciertos, gente a la que le han inculcado que su banda es buena siempre y la otra no, gente que no tiene ni idea de música y arte, y sigue fomentando con su ridículo comportamiento un pique malsano que no tiene sentido desde los años 70, unas actitudes perniciosas, y ofreciendo al público forastero una imagen de pueblo de paletos, de incultos y de gañanes, que es exactamente lo que esta gente es, y gracias a ellos esa imagen pueblerina y estúpida (para la gente que no sabe que esto es una excepción de gente imbécil) se traslada a que en Buñol las bandas llevan un pique insano, que hay rivalidad… etc. Nada más lejos de la realidad, porque desde que los músicos de las dos bandas vamos juntos a los conservatorios, estudiamos juntos, trabajamos juntos, y hacemos música juntos en diferentes proyectos, la rivalidad obtusa, ciega y fanática no tiene sentido.

Como siempre, estas actitudes, minoritarias, llaman mucho la atención y son las que se quedan en la anécdota y las que se comentan. Por lo que este tipo de público lo único que consigue es perjudicar a su propia banda, y anclarla en el pasado, y no empujarla hacia el futuro.

Dicho esto, pediría por favor a todos estos, y perdón por la expresión, moniatos y moniatas, socios de la banda que sea, que se comporten como personas y no empañen la grandeza del Mano a Mano con su ignorancia, con su paletismo, y con su estupidez, porque justamente es gente sin criterio, porque si tuvieran criterio, sabrían que negar el aplauso en un contexto de trabajo y calidad tan enorme, es de ser un paleto, y ¿por qué no?, es de ser imbécil.

Enrique Hernández Pérez
Músico ojo avizor

Comparte esta noticia

Deja un comentario