Piedra de Buñol para el Mercado Central de Valencia

La espectacularidad del Mercado Central es innegable. Se trata de una de las edificaciones más atractivas y visitadas de la ciudad de Valencia. Su arquitectura no rompe la estética de la plaza, donde se integra a la perfección con otros dos importantes monumentos, la Lonja de la Seda y la iglesia de los Santos Juanes. Es, indudablemente, el edificio más representativo de Valencia, que al principio del siglo XX avanza hacia el progreso tecnológico y mercantil y se siente orgullosa del potencial agrícola de su huerta. Esta apuesta por el progreso y por la producción agrícola de su huerta se desprende de la estructura modernista del mercado y de la ornamentación simbólica que observamos en su interior.

La piedra empleada en la construcción del Mercado Central procedía de Buñol y se extraía de unas canteras situadas cerca del Puente Natural de Carcalín. Allí mismo se trabajaba la piedra y, una vez numerada, se cargaban los bloques en galeras y carros que, llevados por bueyes y caballerías, eran trasladados hasta el muelle que existía a la izquierda entrando a la estación de ferrocarril, junto a la casa de peones camineros. Allí la piedra era cargada en vagones y llevada a Valencia.

Todavía puede verse en la cantera un bloque de piedra trabajada de unas dimensiones respetables.

El Mecado Central se empezó a construir en 1914 por los arquitectos Francesc Guardia i Vidal y Alejandro Soler March, terminando Enrique Viedra y Ángel Romaní.

Tiene una gran cúpula peraltada de 30 metros de altura en el centro que cubre la zona de huerta, coronada con una veleta representando una cotorra, dando a entender el murmullo del público y los chismes que se contaban en los corros que se formaban. Otra cúpula más pequeña se encuentra en la zona de pescadería con otra veleta representando un pez espada. Las cúpulas se integran en una panorámica paisajística de torres y campanarios eminentemente valencianos.

Dos pabellones que flanquean el acceso principal están construidos enteramente en ladrillo vista, con aplicaciones de piedra y cerámica decorada, mientras que el cuerpo anexionado de Tenencia de Alcaldía sigue la construcción de influencia novecentista y queda rematado por torretas coronadas por pequeñas cúpulas semiesféricas.

El hierro, el ladrillo, la piedra de Buñol, el mármol, azulejos y mosaicos fueron los materiales empleados en la construcción del Mercado Central de Valencia, considerado uno de los más bellos de Europa y máximo exponente para conocer la idiosincrasia del valenciano. Finalmente, se inauguró el 23 de enero de 1928 por el rey Alfonso XIII.

Como buñolenses debemos estar orgullosos de tener en tan magnífica edificación parte de nuestro pueblo.

Luis Furriol Grau
Miembro del Ateneo de Buñol

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