Pioneras de nuestras bandas

En los años 70, seis mujeres entraron en la Banda de los Feos y dos en la de los Litros: Vicen Cusí, Fina Merenciano, Vicen Perelló, Mª Carmen Grancha, Carmen Ortega y Amparo Zanón en los Feos; Manoli Martínez y Rosabel Carrascosa en los Litros.

Ellas fueron las pioneras en entrar en bandas de hombres, en una época en la que las ganas eran superiores al saber. Estas mujeres debutaron en las procesiones de Semana Santa de 1.970, cada una en su disciplina. Fueron aprendiendo con instrumentos que algunas de ellas deberían exponer en un museo del uso que daban a los mismos. Tocaron en una época en la que su uniforme evolucionó de la típica falda plisada con calcetines hasta las rodillas y gorrito de aviador a llevar pantalones ya en el año 2.000. Consiguieron cambiar el gorro de aviador al casquete de azafata. Algunas de ellas se libraban de ir a Estella a tocar por ser mujeres, y cuando comenzaron a participar eran la novedad para los estelleses. “Este año llevan mujeres en la banda”.

Algunas tenían dificultades para ir a ensayar, pero como mujeres luchadoras de su época rompieron la barrera y dieron paso al resurgir de las bandas diez años después, en cuya época fueron varias las mujeres que comenzaron sus estudios musicales. Hoy en día, como en tantos oficios y disciplinas, todavía no hay igualdad en las bandas de música. Solo el 10% de los directores de orquesta del mundo son mujeres. Como cada 1 de Enero, pones la tele para ver el concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena y año tras año ves desfilar por el podio de dirección a hombres excepcionales y grandes maestros de la música. Ninguno de estos apellidos llevan delante un nombre de mujer, ni este año, ni el anterior, y probablemente tampoco el que viene. Este concierto, uno de los más célebres (y esperados) del mundo, no se ha montado nunca bajo la batuta de una directora de Orquesta, en pleno siglo XXI.

Por lo general las mujeres son mayoría en los estudios, pero pocas alcanzan el reconocimiento. Por desgracia los liderazgos femeninos aún no están naturalizados, queda mucho por hacer y mucho por reivindicar. Ojalá nuestras páginas sean testigo de una igualdad real.

Virginia Bartolomé Marzo
Redactora

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