Ray Donovan. The bag or the bat.

Que la tecnología avanza de manera exponencial es algo que parece claro, y que afecta cada vez más a nuestras vidas, también. Lo cierto es que, con la aparición de las smart tv hemos tenido acceso a las plataformas que ofrecen series y películas en streaming, siendo las más conocidas Hbo y Netflix, y más recientemente Amazon Prime. Esto ha supuesto un cambio total en la manera de consumir televisión y nos ha acercado a algo que en EE.UU. ya era una normalidad, y es el acceso a cientos de series de televisión y a la batalla de las grandes productoras por ofrecer calidad –bienvenido sea–. El caso es que, así por casualidad, me hice socio de Netflix, ya que entre cuatro amigos pagas apenas 3€ al mes. Y entre la multitud de oferta, también por casualidad, comencé a ver Ray Donovan, una serie que me enganchó por completo hasta consumir cuatro temporadas en dos o tres semanas. En estos momentos acaba de terminar la quinta temporada, aunque todavía tardarán en colgarla en Netflix, y ya se ha firmado una sexta.

Podemos definir a Ray Donovan con tres palabras: “un tipo duro”, como suelen decir los norteamericanos. Pero, a diferencia de otros personajes que pueden con todo, Ray tiene una tristeza interior que marca su comportamiento, parece que nada le importe, salvo su familia, aunque le cueste demasiado demostrarlo.

Con su traje caro, su rostro serio, sus gafas de sol y el bate de baseball en el maletero del coche por si acaso, Ray Donovan trabaja como “fixer” de famosos de Hollywood, es decir, se encarga de arreglar las meteduras de pata de actores, cantantes, celebridades… desde algo tan simple como una infidelidad, hasta un crimen “porque se me ha ido de las manos”. Cuando suena el móvil de Ray, la primera frase que escuche probablemente será: “Ray, la he cagado”, y ahí va nuestro héroe a resolver el problema. Lena y Avi son sus ayudantes más fieles y probablemente sus únicos amigos, si es que Ray puede tenerlos.

Pero detrás de esto hay mucho más. La serie comienza cuando liberan de la cárcel al padre de Ray, tras veinte años encerrado por un crimen que no cometió, y que precisamente le endosó su hijo Ray, que no lo soporta, hasta el punto de que quiere acabar con su vida en cuanto se entera.

Detrás de este odio a su padre se esconde una hermana que se suicidó, un hermano al que, como diríamos en Buñol, le falta un regón, probablemente porque un cura abusó de él cuando era pequeño, otro hermano que iba para boxeador hasta que acabó destrozado en una pelea que su padre tardó demasiado en parar y que le ha llevado a tener parkinson… Una mujer amargada por las infidelidades y la vida oscura y misteriosa de Ray, dos hijos malcriados a los que falta mucha atención…

Ray huyó del peor barrio de Boston para llevar a sus hermanos y a su mujer a un lugar mejor, Los Ángeles, en busca de la felicidad. Cuatro temporadas dan para mucho y los problemas crecen alrededor de Ray, que siempre encuentra la mejor manera de parchearlos. No quiero contar ningún spoiler, así que voy a dejarlo aquí, simplemente recomendándote que, entre el mar de series que nos ofrecen a diario, le des una oportunidad a esta, si puede ser, en versión original, donde se puede captar toda la esencia y personalidad de los actores.

Manolo Marzo Zanón
Chanquete ha muerto

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