Vuelve Black Mirror

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Hola amig@s seriéfil@s. Después de un verano en el que algunos treinta/cuarentañeros hemos disfrutado nuestro particular regreso al pasado gracias al fulgurante estreno de Stranger things, y pese a que el género de ficción por episodios vive uno de esos momentos de sobreproducción y saturación de series en el que abunda mucha mediocridad y cada vez menos trabajos de calidad, llega una temporada de otoño-invierno cargada de nuevas temporadas de series en marcha, el regreso de otras genialidades que creíamos finiquitadas, y algún estreno que, aun siendo una incógnita, aspira a ser el relevo de algunas joyas que ya han terminado o están cerca de hacerlo.

Como digo, la gran y grata sorpresa nos la ha dado Stranger things, creada por los hermanos Duffer, la cual combina magistralmente lo mejor de ese cine fantástico, de misterio y de ciencia-ficción que nos vio crecer a esa generación de la 2ª mitad de los 70 y principios de los 80, que encontrará en esta serie un ritmo y una atmósfera que le hará recordar su más tierna pre-adolescencia. Todo ello a través de un argumento ingeniosamente cocinado por un refrito de pelis, que a algun@s nos marcaron siendo niñ@s (E.T, Los Goonies, La Zona Muerta, It, Alien, La cosa…). Además de un guión muy sólido, una potente producción y unas interpretaciones magistrales, como las de Wynona Ryder y Mathew Modine (a día de hoy olvidados por Hollywood). La música es aquí pieza clave, ya que el desarrollo de la trama va acompañado de una cuidada banda sonora electrónica de rollo muy retro, combinada con grandes clásicos pop-rock ochenteros que te hacen viajar en el tiempo. Estamos hablando, en definitiva, de puro cine con su particular ritmo trepidante, pero dentro de la profundidad y de las posibilidades que ofrece una serie de 8 capítulos. Por un lado, quien vivió aquella época se lo pasará en grande y, por otro, los niñ@s de ahora podrán disfrutar de aquellos gustos, referencias culturales y fantasías que teníamos l@s niñ@s de entonces. Imprescindible.

A finales del mes pasado, y después de más de 3 años desde el estreno de la que algunos creíamos su 2ª y última temporada, se estrenaba la 3ª entrega de Black Mirror, una genialidad de producción británica en formato de miniserie, que reflexiona sobre la incidencia de la tecnología en la sociedad hiperconsumista e hipermediatizada actual. Es un interesante, y por momentos, pesimista retrato de la alienación humana producto de su relación con las tecnologías de la información y comunicación. Tanto las dos primeras temporadas, de 3 episodios cada una, como esta última de 6, narran en cada uno de ellos una historia diferente, explorando una realidad distinta, para dibujar una inquietante radiografía del actual momento de paranoia y malestar que vivimos, en muchos casos distorsionado por la saturación de (des)información y la creciente superficialidad de una sociedad cada vez más desconectada del mundo real. Una magistral sátira moderna que te pega una bofetada de realidad, haciéndote reflexionar después de cada episodio. A falta de ver esta última entrega, os recomiendo las dos primeras. No os la perdáis.

No quiero acabar sin recomendaros la que en mi opinión, es la primera o al menos la mejor serie de tendencia feminista que conozco. Y ya era hora. Hablo de Jessica Jones, serie de 13 episodios, basada en un personaje de cómic femenino de Marvel, que representa la segunda, tras Daredevil (crítica en números anteriores) de un conjunto de 4 series que llevarán a una miniserie crossover llamada The Defenders. Recientemente se ha estrenado Luke Cage, la tercera de esta tetralogía de superhéroes de Marvel, que finalizará con el estreno de Iron Fist el marzo próximo. Jessica Jones está interpretada a la perfección por una Krysten Ritter, que por un lado le otorga ese aire de antiheroína inadaptada, que destroza los clichés tradicionales de feminidad y carácter políticamente correcto de la típica heroína y por otro, y como en su compañero (también superhéroe) Luke Cage, muestra un perfil inusual de heroína a cara descubierta y a pie de calle. No en vano, trabaja como detective. En esta serie, casi todas las protagonistas son mujeres a excepción del villano, que es precisamente un hombre, cuyos poderes de dominación mental y su relación con Jessica Jones, prefiguran en la serie ese carácter de denuncia de la sociedad patriarcal actual. Como desgraciadamente no existen muchas oportunidades de ver series que pongan énfasis en esta lacra, recomiendo especialmente su visionado a todas las mujeres. En este sentido tiene infinidad de detalles y elementos destacables que no os voy a desvelar, para que la veáis. No os defraudará.

Y hasta aquí amig@s. Nos vemos en el próximo episodio.

Jose Guerrero Moliner.
Ácrata y serieadicto.

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