El músico buñolense, recién galardonado con el premio Filón al mejor instrumentista del Festival Internacional del Cante de las Minas, ofreció un concierto memorable dentro de la Feria y Fiestas 2026
Redacción.- La Plaza de Armas del Castillo de Buñol vivió el pasado martes 18 de agosto una de las noches más especiales de la presente edición de la Feria y Fiestas 2026, gracias a la actuación del buñolense Karlos Nao, que regresó a su localidad natal tras recibir uno de los reconocimientos más prestigiosos del flamenco: el premio Filón al mejor instrumentista en la 65ª edición del Festival Internacional del Cante de las Minas de La Unión, considerado el certamen flamenco más importante del mundo.
El concierto, programado a las 23:00 h, reunió a vecinos, familiares y aficionados en un entorno histórico que añadió un componente emocional a la velada. Para el artista, tocar en el Castillo tiene un significado especial: “Mi abuelo nació ahí al ladito”, recordaba durante la entrevista previa, en la que también compartió la emoción de haber entregado el premio a su abuela como regalo por su 90 cumpleaños.
Un músico internacional con raíces buñolenses
Karlos Nao, que inició su trayectoria como flautista clásico, ha experimentado una evolución artística notable en los últimos años. Durante la pandemia descubrió el flamenco a través de figuras como Jorge Pardo, Camarón y Paco de Lucía, un hallazgo que marcó un antes y un después en su carrera. Desde entonces, su actividad ha sido frenética: ha actuado en numerosos países europeos, en Canadá y hasta en Pakistán, llevando la flauta flamenca a escenarios de todos los formatos.
“En todas partes hay flamenco”, afirmaba, destacando la variedad del género y su expansión más allá de Andalucía. En Valencia, añadía, “hay muchísimo flamenco”, gracias a artistas que, como él, apuestan por nuevas fusiones y espectáculos que rompen barreras y acercan el género a públicos diversos.
Un espectáculo dividido en tres bloques
El recital ofrecido en Buñol se estructuró en tres partes bien diferenciadas:
Música propia de Karlos Nao, donde la flauta flamenca brilló con personalidad propia.
Obras de José, compañero habitual de escenario.
Un bloque final conjunto, con la formación de José Antonio, que cerró la noche con temas llenos de energía, fusión y complicidad artística.
El Castillo, iluminado y con un ambiente íntimo, se convirtió en el escenario perfecto para un espectáculo que combinó técnica, emoción y cercanía. El público respondió con entusiasmo, consciente de estar presenciando el regreso de uno de los músicos más internacionales del municipio.
Aquí os dejamos las mejores imágenes gracias a David Avilés: