
Septiembre tiene algo de enero. Quizá porque, en educación, los años no comienzan el 1 de enero, sino cuando vuelven a abrirse las puertas de las aulas, cuando los pasillos recuperan las voces, cuando reaparecen las mochilas, los horarios, los reencuentros y también esa mezcla tan particular de nervios e ilusión que acompaña siempre a un nuevo curso.
En el IES La Hoya de Buñol hemos vuelto a empezar. Lo hemos hecho con una jornada de bienvenida y con un primer día de horario reducido que nos permitió recibir al alumnado de manera más pausada y explicarles algunas de las novedades del curso. Y comenzar significa también hacerlo inmersos en la realidad que nos rodea. El mes ha estado marcado igualmente por la manifestación del 12 de septiembre, una jornada que formó parte de estas primeras semanas y que nos recuerda que la educación no se desarrolla al margen de la sociedad, sino en contacto permanente con sus debates, sus inquietudes y sus demandas.
Septiembre es también un buen momento para preguntarnos hacia dónde vamos. Hace unas semanas se tuvo la oportunidad de reflexionar en torno a los resultados del informe PISA. Más allá de porcentajes, rankings o comparaciones territoriales, se planteaba una cuestión que parece especialmente importante: ¿qué está pasando con la capacidad de nuestros jóvenes para mantener la atención, leer con profundidad, interpretar, relacionar ideas y perseverar ante una tarea que requiere tiempo? Vivimos en una sociedad de respuestas inmediatas, notificaciones constantes, vídeos breves e información prácticamente infinita. También en un momento en el que la inteligencia artificial nos proporciona herramientas extraordinarias. Pero probablemente uno de los grandes retos educativos de los próximos años será precisamente enseñar al alumnado a utilizar todas esas herramientas sin renunciar al proceso de pensar. Parar. Leer. Observar. Equivocarse. Volver a empezar. Hacerse preguntas. Persistir. Quizá estas acciones, tan sencillas en apariencia, sean cada vez más necesarias.
Y curiosamente, mientras reflexionamos sobre todo ello, la vida cotidiana del instituto nos ofrece continuamente oportunidades para ponerlo en práctica. El próximo 26 de septiembre, por ejemplo, se celebra el Día Europeo de las Lenguas. En el IES hemos preparado unas jornadas para los días 28 y 29 con especial ilusión, en la que tendrá un protagonismo destacado el alumnado del primer ciclo de la ESO. Las lenguas son mucho más que asignaturas: son maneras diferentes de entender el mundo, de acercarnos a otras personas y de ampliar nuestra mirada. En un centro educativo,
aprender otras lenguas es también aprender que existen otras formas de pensar, de comunicarse y de vivir. A iniciativa de la Comisión Plurilingüe y con la colaboración de los departamentos de lenguas, los diferentes grupos de la ESO participan en talleres lingüísticos para aprender y familiarizarse con el lenguaje de signos, el uso de palíndromos, onomatopeyas en diferentes idiomas, representaciones iconográficas…
Y durante este curso aparecerá también por los pasillos de nuestro instituto un nuevo elemento que esperamos que acabe convirtiéndose en una especie de memoria colectiva del centro: un gran calendario vivo. Un calendario de dimensiones considerables en el que iremos anotando actividades, proyectos, conmemoraciones, concursos, salidas, encuentros y todo aquello que va construyendo, día tras día, la vida de nuestro IES. Porque en un instituto pasan muchas más cosas de las que caben en un horario.
Y septiembre terminará, precisamente, con una de esas experiencias que dan sentido al aprendizaje más allá del aula. El 30 de septiembre, el alumnado de Memoria Histórica presentará su trabajo de investigación al concurso de la Diputación «La memoria en la escuela». Investigar el pasado, recuperar testimonios, formular preguntas y comprender de dónde venimos es también una manera de aprender a interpretar el presente. Y es, sobre todo, una magnífica demostración de que la educación puede, y debe, conectar conocimiento, pensamiento crítico y realidad.
Así comienza nuestro curso. Ante un septiembre que siempre llega cargado de retos, quizá convenga recordar que educar no consiste únicamente en conseguir resultados. Consiste en acompañar a las personas mientras aprenden a leer el mundo, a hacerse preguntas y, poco a poco, a pensar por sí mismas. Volvemos a hacerlo con dificultades y con mucho trabajo por delante, pero también con algo que ningún informe PISA podrá medir del todo: la ilusión y la vocación de seguir educando.
Clara Pallás Matamales
Profesora IES La Hoya de Buñol