El 9 d’octubre es una gran fiesta del País Valencià

El País Valenciano celebra la fecha del 9 d’octubre desde el siglo XIV y fue perseguida por los borbones, que de eso saben algo, de prohibir

Las efemérides son a menudo objeto de crítica sobretodo por concentrar en una fecha determinada las demandas, actitudes, valores, aprecios o desprecios que sería conveniente mantener de manera permanente a lo largo del año. También suelen verse como ocasiones para reforzar exigencias, recordar reclamaciones pendientes o, también, para divertirse, descansar o amar. Este es, precisamente, uno de los significados de nuestra fiesta nacional valenciana. El 9 de octubre en el santoral histórico era la festividad de Sant Dionís. Este obispo legendario de Paris fue expuesto a varios tormentos fallidos hasta que fue decapitado. El pobre Dionís recogió su cabeza recién cortada y se marchó caminando hasta su tumba ejemplificando un extendido y bien conocido  patrón hagiográfico.[1]

Pues bien Sant Dionís es el patrón de los enamorados valencianos desde mucho antes de que los operadores comerciales importaran a San Valentín desde el mundo anglosajón (parece que lo introdujo Galerías Preciados a mediados de los 50 del siglo pasado) y así quedar los valencianos “españolizados” como decía el tal Wert. Así pues, el País Valenciano cuenta con un Día de los Enamorados antes que en España luciera Valentín. En Cataluña se asocia al día de Sant Jordi. Es bien conocida la tradición, casi desaparecida en Buñol (sólo recuerdo que la ofrezca la pastelería de Miguel Estellés) pero que ha revivido en pueblo vecinos (Chiva y Cheste sobretodo), que consiste en regalar el varón a su amada (la tradición sigue los patrones sexistas, claro) unos dulces envueltos en un pañuelo “mocador” que da nombre a la “Festa de la Mocadorà(da)” o “Mocaorà”. Los dulces representan dos elementos diferentes: por un lado productos de la huerta y por otro tracas festivas (“La piula i el trona(d)or”).

Es también una fiesta reivindicativa en la que nos manifestamos como Pueblo Valenciano denunciando las muchas deudas que tiene con nosotros el estado central o exigiendo a nuestro particular gobierno valenciano sobre necesidades poco o mal satisfechas. A menudo los balcones lucen “senyeras”, bien la tradicional cuatribarrada (común a todos los territorios de la antigua Corona de Aragón) o la nueva con el azul junto al asta, a elegir. Este año aparecerán también banderas borbónicas por coincidir con partidos de la “selección” o para ofrendar glorias a este estado que se burla de los valencianos infrafinanciándolo (fea palabra) y recortando o impugnando sus decisiones legales y administrativas. Es una constante bien viva la insuficiencia crónica del llamado “marco constitucional” que permite al estado limitar absurdamente decisiones de los países que lo componen.

El País Valenciano celebra la fecha del 9 d’octubre desde el siglo XIV y fue perseguida por los borbones, que de eso saben algo, de prohibir. Se ha mantenido pese a todo y se determinó el día en relación con la entrada triunfal de Jaime I (“Jaqme el Barsaluní” como le llaman las crónicas árabes) en la madina Balànsya  -nombre árabe de València- en 1238 extendiendo la Corona de Aragón hacia el sur y el litoral Mediterráneo y masacrando y destruyendo a la población autóctona.

Curiosamente Buñol ha mantenido muy vivo su sentimiento de valencianía aunque algo (bastante diría yo) decaído estas últimas décadas. Diversos programas de fiestas antiguos recogen la celebración de cabalgatas en las que se representaba al fundador del reino valenciano, Jaime I y su séquito. Muchos escritores e intelectuales de la renaixença visitaban y veraneaban en nuestra comarca. Además el habla comarcal, e importantes rasgos toponímicos, está preñada de valencianismos, testimonio, tal vez, de un pasado de convivencia del catalán-valenciano y castellano. Si estudiamos estos y otros muchos fenómenos culturales tendremos que desechar definitivamente el falso mito aragonesista basado en una inexistente repoblación aragonesa apenas representada por el simple uso del diminutivo en –ico o cuatro vocablos. El castellano del habla comarcal, efectivamente, incluye cuatro vocablos del aragonés y un gran número del catalán (boira, gola, bleda, cambra, pésol, lluç, escullar, esporgar, ensofrar…). Podéis consultar por ejemplo: http://lahistoriadechesteenimagenes.blogspot.com.es/p/vocabulario-para-andar-por-la-comarca.html

Hace ahora cuatro décadas de la celebración de una gran manifestación en València reclamando  un Estatut d’Autonomia tras la caída de la dictadura. Fue una masa ingente de personas venidas de todo el País Valenciano expresando el deseo de recuperar nuestras instituciones propias arrebatadas “por justo derecho de conquista” en 1707 por el primer borbón, otro Felipe, cuyo retrato permanece boca abajo en la ciudad de Xàtiva, una de las que mandó incendiar. Decenas de personas de nuestra comarca asistían aquellos años a la manifestación. Eran otros tiempos. ¿qué ha quedado de ello? La desidia, al abandono, el olvido de nuestros ayuntamientos. Bueno al menos hay organizado un torneo de fútbol-sala en Buñol y un menú especial en Las Bairetas de Chiva. Bon profit!!

Manel Pastor i Madalena

Doctor en Historia Medieval

[1] Cefalóforo: que camina sosteniendo su cabeza cortada.

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