La educación pública también es una lucha feminista

Es muy importante que las mujeres defendamos la educación pública de calidad porque históricamente la educación ha sido una de las herramientas fundamentales para nuestra emancipación y nuestra libertad. Por eso, desde aquí, el Movimiento Democrático de Mujeres queremos mostrar nuestro apoyo al personal docente en huelga de los colegios públicos.

Las mujeres sabemos bien lo que significa que nos nieguen el acceso al conocimiento. Durante siglos se nos relegó al ámbito doméstico, se nos educó para cuidar y obedecer, mientras el pensamiento, la cultura y las oportunidades quedaban reservadas para los hombres. Por eso, defender hoy la educación pública es también defender los derechos y conquistas de las mujeres. El sistema público educativo debe ser de calidad, inclusivo y estar adaptado a las nuevas realidades sociales. Debe contar con recursos suficientes, con profesionales cuidados y respetados, con aulas que permitan atender la diversidad y con una enseñanza capaz de formar personas libres, críticas e iguales.

La educación pública debe ser pionera y transformadora, porque en las escuelas no solo se enseñan materias: se construyen valores, conciencia social y ciudadanía. Es en las aulas donde se aprende a convivir, a respetar las diferencias, a cuestionar las desigualdades y a entender que hombres y mujeres deben tener las mismas oportunidades. Cuando se descapitaliza la educación pública ampliando ratios, recortando recursos, abandonando infraestructuras, precarizando al personal docente o cerrando ciclos de Formación Profesional, no solo se deteriora la enseñanza: también se debilita la igualdad.

Porque los recortes nunca afectan a todo el mundo por igual. Las mujeres y las familias trabajadoras son siempre las más perjudicadas. Cuando el sistema público falla, son las mujeres quienes vuelven a asumir más carga de cuidados, quienes tienen más dificultades para conciliar y quienes encuentran más obstáculos para acceder a una formación y a un futuro digno. Si además se desvía dinero público hacia la educación privada, avanzamos hacia un modelo elitista donde la calidad educativa dependerá del poder adquisitivo de las familias. Y cuando la educación se convierte en privilegio, la igualdad desaparece.

Para las mujeres, la educación pública significa independencia económica, pensamiento crítico, autonomía y libertad. Significa poder decidir sobre nuestras vidas, ocupar espacios que antes nos fueron negados y romper con generaciones enteras de dependencia y silencio.

Yo tuve la suerte de crecer y educarme en los años 80 y 90, en una escuela pública que me enseñó que tenía los mismos derechos y capacidades que cualquier hombre. Me enseñaron a pensar críticamente, a tener voz propia y a desenvolverme en el mundo como una persona libre. Hoy pienso en mi sobrina y en las dificultades que vive su colegio público. Y me preocupa profundamente el futuro que puede encontrar si seguimos permitiendo el deterioro de la educación pública. La sociedad cambia, evoluciona y plantea nuevos retos. Y la educación debe avanzar con ella. Pero eso solo será posible con una apuesta firme por la educación pública, porque defenderla es defender la igualdad, la justicia social y también los derechos de las mujeres.

Como familias y como ciudadanía debemos apoyar las reivindicaciones del colectivo docente: profesoras, profesores, maestras, maestros y personal educativo que cada día sostienen la enseñanza pública con esfuerzo y compromiso. Su lucha no es solo laboral, es una defensa del derecho de nuestras niñas y niños a recibir una educación pública digna y de calidad. 

Porque solo juntas y juntos podremos revertir el deterioro de la enseñanza pública y conseguir que vuelva a tener la inversión, los recursos y el reconocimiento que merece. Nos estamos jugando el futuro de las próximas generaciones, y ellas y ellos merecen lo mejor.

Nosotras apoyamos y defendemos la Educación Pública.

MDM Buñol
Movimiento Democrático de Mujeres

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