
Se ha puesto muy de moda muy rápido y son muy buenos (o buenas, no se sabe), este dúo canadiense, que hace una música prácticamente instrumental (a excepción de momentos vocales sin letra a base de ruiditos), cuyo nombre en castellano se traduciría como «Angina de Pecho» y utilizan una estética muy potente y difícil de olvidar.
Los/las quebequenses, ya que mantienen un estricto anonimato, ofrecen un espectáculo realmente original en lo visual y muy llamativo en lo musical, sin duda, pero el tratamiento que se les da en la prensa musical o en la prensa generalista, donde se habla de música confundiendo términos y embarrando los significados con un uso muy grandilocuente de las palabras, hacen que mi ira se desborde, como cuando la televisión nos daba a entender que Antonio Vega había inventado el pop, pero esto es otra lamentable historia.
Para ponernos en contexto: cualquier artículo de prensa sobre este grupo lo calificaría de Math Rock1 (que yo creo que no, pero bueno, se podría coger con pinzas), Rock Experimental (que yo creo que sí, aunque hay gente que dirá que no, y podrían argumentarlo), pero en lo que todo el mundo está de acuerdo es que es un grupo que utiliza los sonidos de manera MICROTONAL.
El microtonalismo en música occidental, que es el caso, para que nos entendamos, es el uso de trascender los doce semitonos de la escala cromática compuesta de doce sonidos en una octava, o sea, utilizar distancias interválicas más pequeñas que el semitono, utilizando cuartos de tono, tercios de tono, dieciseisavos o cualquier tipo de fracción divisiva del semitono, o del tono, siempre que no sea la mitad (tres cuartos de tono, dos tercios de tono, etc). Mucha prensa define a Angine de Poitrine como «la revolución microtonal» y dan a entender que esta banda, de algún modo, crea el procedimiento y su uso en la música occidental. Esto es rotundamente falso, ya que fue Julián Carrillo2, compositor mexicano nacido en la segunda mitad del siglo XIX, y siendo a finales de este siglo cuando comienza a investigar el uso de microtonos (creando su sistema «Sonido13» en 1895).
En la antigua Checoslovaquia, los hermanos Haba, Alois y Karel, en la década de 1910 ya comienzan a utilizar el microtonalismo de una manera sistemática, llegando Alois a componer «Matka (La Madre)», una ópera completa de carácter microtonal tanto en las voces, la cuerda y el viento.
En EEUU, Charles Ives ya compone la mítica «Tres piezas para dos pianos en cuartos de tono», popularizando en el entorno académico la coletilla de «utilizar las notas que hay entre las teclas del piano». Y utilizando este sistema de manera bastante recurrente en su música. Muchos compositores utilizan este sistema a lo largo del siglo XX y XXI, siendo su uso muy sistematizado en la música electrónica (por cierto, también nacida en el ámbito de la música académica, pero esto da ya para otro artículo, o tesis doctoral). Y paro ya de citar autores o no acabamos…
En la música popular también se utiliza, más allá de los solos de guitarra (bendings3, glissandos, portamentos, o el uso del pedal whammy), siendo pioneros King Gizzard & The Lizzard Wizzard, John Cattler, The Mercury Tree, entre muchos otros.
Y en músicas extraoccidentales en muchísimas, por ejemplo en la India (22 Shrutis4 en una octava, y no doce, como en occidente) o en la música árabe, que dependiendo de la tradición se pueden encontrar escalas de cuartos de tono. Incluso en el folklore se pueden encontrar múltiples desatemperaciones (cante hondo, dulzainas, etc), que mucha gente identifica como desafinación, pero claramente no es lo mismo. Y como dato comercial, las primeras guitarras de trastes microtonales se empezaron a comercializar en los años 60 del siglo XX, donde Angine de Poitrine no estaban ni siquiera pensados por sus progenitores.
En conclusión, y volviendo a la senda inicial: Angine de Poitrine no han inventado la microtonía, ni mucho menos, y hay que tenerlo claro antes de ponerse a decir tonterías, sobre todo si eres periodista.
1 Rock Matemático.
2 Julián Carrillo es un compositor de «música de corte clásico de tradición europea», lo que comúnmente llamamos «música clásica» o «música académica».
3 Estirar la cuerda pasando por todos los sonidos posibles entre una nota y un intervalo cercano.
4 Intervalos audibles, o sea, notas, donde nosotros metemos doce, ellos meten 22.
Enrique Hernández Pérez
Indignado con la prensa musical