
El historiador Emilio Estellés fue un incansable investigador y divulgador de la historia de Buñol, sus gentes, leyendas y mitos. Algo así como si hubiese sido Cronista de la Villa, en la época de cada episodio que nos relata, en los libros que publicó. El tema prioritario y casi único, que le impulsaba a investigar y publicar, era su pueblo al que tanto amaba..
Emilio nace en Buñol en el seno de una familia de clase trabajadora y es el menor de cuatro hijos, habidos del matrimonio formado por Emilio Manuel Estellés Ruíz, «Gordito» y Vicenta Casimira Zanón Carrascosa, «Visentica Florentín», ambos de Buñol. Los otros tres hijos fueron Antonio, Manuel y Javier.
Entre 1931 y 1933, Emilio Manuel fue concejal del ayuntamiento, por votación popular, y presidió los consejos de varios departamentos de la administración local. Nos resulta muy curioso lo del apodo «Gordito» y no «Gordico», como cabría esperar según nuestro léxico buñolero, pero tiene su explicación. Quien le aplicó dicho apodo fue su maestro, que no era de Buñol, para distinguirlo de otro Emilio que había en clase. Y no es que Emilio padre fuese gordo, pero estaba más lucido o menos flaco que el otro. Así que cuando lo llamaba, el maestro decía: ¡A ver, Emilio, el «Gordito»!
Aclarado esto, vayamos ya con nuestro personaje, Emilio hijo, que, por lógica –y según una ley popular no escrita– heredó el apodo.
Siendo adolescente, con trece años, comienza a trabajar en el Molino El Grande o Galán, donde, entre otras cosas, hace el pesaje de la pasta de papel que se lleva al Molino Layana. Algún tiempo después, viendo sus jefes la polivalencia y cualidades de Emilio, lo emplean tanto en fábrica como en la oficina, manejando la máquina de escribir hasta llegar, con el tiempo, a hacerse cargo de la administración de la empresa.
Pero la inquietud y ansia de superación de Emilio le impulsan a simultanear el trabajo con los estudios. Una vez obtenido el bachiller, en 1941 aprueba su ingreso en la Escuela de Comercio como alumno libre y en 1947 obtiene el título de Perito Mercantil. No contento con eso, en 1949 se matricula de modo presencial para el título de Profesor Mercantil, que obtiene en 1952. Queda muy claro que el objetivo de Emilio es superarse a sí mismo y potenciar su formación, sin regatear esfuerzo y trabajo.
Emilio hace la mili por Milicias Universitarias, que era entonces una modalidad opcional de prestar el servicio militar obligatorio para los estudiantes o titulados universitarios, pudiendo alcanzar el grado de sargento o alférez. Hace su campamento en Ronda (Málaga), alcanzando el grado de alférez. Después, es destinado al Regimiento de Infantería, Cazadores de Montaña, de Zaragoza (en la Compañía de Esquiadores). Posteriormente también presta sus servicios en Regimientos de Reus (Tarragona) y Huesca. En este último es licenciado y regresa a Buñol.
En 1956 Emilio se casa con la buñolera Amparo Carmen Rodríguez González. Este matrimonio, además de exitoso, es muy prolífico, ya que de dicha unión nacen cinco hijos, por este orden: María Amparo, Ascensión, Vicenta Ana, Emilio Javier y Marta Montserrat.
Emilio no renuncia a sus inquietudes y su ansia de saber, buceando en todo aquello que le apasiona. Una de esas pasiones es viajar, conocer otras culturas y otras gentes. Esto le lleva a visitar más de setenta países, que documenta con valiosa información gráfica y relatos, que obran en poder de la familia. También le encanta investigar sobre genealogías, especialmente la suya. Su paciente labor de investigación en el archivo parroquial de Buñol le permite seguir su apellido paterno hasta 1525 y descubre que dicho apellido, en origen, era Esteller. Con el apellido de su madre llega mucho más lejos, hasta 1065, y averigua que Zanón deriva de Ben Sanou.
Como persona abierta y siempre dispuesto a echar una mano allí donde hiciera falta, Emilio colabora de modo altruista con diversos colectivos y entidades, como el Instituto San Rafael, Fiestas de San Cristóbal, Falla Daoíz y Velarde, Sociedad Colombófila La Merced, Sociedad Musical La Artística y Club Deportivo Cid. En este último colaboró como secretario y futbolista.
Hombre muy amante de la familia y de sanas costumbres, le encanta recorrer, en compañía de sus amigos, los espacios abiertos que ofrece la espectacular naturaleza de Buñol y sus fuentes.
La vida laboral de Emilio se enmarca siempre en la industria papelera. Hasta 1957 lleva la administración del Molino Galán. Después, administra los Molinos de La Trinidad y San José Artesano, ambos propiedad de Cesar Ferrer Rodríguez. Pero en 1983 sufre un infarto y reduce la actividad, pasando a ejercer de agente comercial, dentro del sector del papel. Y en 1988, por motivos de salud, tiene que abandonar el mundo laboral con sesenta y un años.
Esta nueva situación y su insaciable hambre de saber y formarse, le impulsan a matricularse en la Facultad de Geografía e Historia. En 1993, con sesenta y seis años, Emilio se convierte en todo un licenciado universitario en Geografía e Historia (especialidad Historia Antigua). Es el punto de inflexión a partir del cual, con más formación y tiempo disponible, incrementa su actividad investigadora y creativa.
Entre 1996 y 2006 escribe más de ciento cincuenta artículos de historia y de opinión en el periódico La Red Pública, y participa en distintas investigaciones, patrocinadas y publicadas por el Ateneo de Buñol, del que era socio fundador. Así, nos adentra en historias de moriscos y de Inquisición, además de describirnos de forma magistral biografías de hijos ilustres de Buñol, sin olvidarse de otros ciudadanos pintorescos y singulares. También nos deleita con relatos de sus vivencias en esos lugares y parajes naturales que él suele disfrutar, como Turche, Mijares, cementerio viejo, y diversas fuentes.
Su trabajo como historiador e investigador sobre Buñol y La Hoya merecen gratitud y admiración. Gracias a él, hoy conocemos hechos históricos de nuestro pueblo, que dormían en viejos libros y legajos diseminados por anaqueles de los lugares más diversos. Pero Emilio, por amor a la historia en general –y muy especialmente a la de su pueblo– visita infinidad de archivos parroquiales, juzgados, bibliotecas públicas y universidades, así como el Archivo del Reino de Valencia y de la Corona de Aragón… Fruto de toda la información obtenida son los diez libros que publica, sobre Buñol y La Hoya, cuyos títulos son estos:
• 1980. Biografía del Dr. Esteller.
• 1986. Relatos e historias de Buñol.
• 1988. Emancipación del yugo señorial.
• 1996. Buñol, sus gentes y su historia.
• 1996. Sobre la toma del castillo de Buñol.
• 1998. Las fiestas de Buñol de 1769.
• 1999. Mitos y leyendas de La Hoya de Buñol.
• 2000. La conquista de Siete Aguas por Berenguer Mercader, Señor de la Baronía de Buñol.
• 2002. El morisco Gaspar Capdal, médico de Buñol, condenado por la Inquisición.
• 2007. Molinos papeleros en La Hoya de Buñol (Antiguo Condado).
En su último libro, dedicado a los molinos papeleros, Emilio pone un cariño muy especial y mucho trabajo de investigación por ser un sector que forma parte de su vida. El tema lo trata con minuciosidad y rigor histórico, desde el primer molino instalado en 1646. Pero queremos centrarnos sobre este último libro, que es presentado en la 38ª Fira del Llibre de València, en mayo de 2007. Está muy ilusionado Emilio con esta presentación y muy orgulloso de su trabajo, pero se da la triste circunstancia de que no puede estar presente en dicho acto por haber fallecido un mes antes.
Pues sí, el 19 de abril de 2007, estando en Valencia, donde también residía, sufrió una parada cardíaca cuando se encontraba en el Pasaje de la Finca de Hierro, esperando a un amigo.
No cabe duda que la desaparición de Emilio significó una sensible pérdida, como pudo verse en su impresionante funeral. Pensamos que las autoridades locales deberían perpetuar su memoria de algún modo, por su aportación a la cultura local y muy especialmente por su legado en forma de libros, artículos y relatos que, con tanto amor, dedicó a Buñol y su historia.
Fuente de imágenes y datos:
– Familia de Emilio Estellés Zanón.
Del libro “La Villa de Buñol en el tiempo” (2ª edición – 2022) (Con permiso de su autor).
Juan Simón Lahuerta
Buñolerómano