
Retomando las actuaciones en directo, el Soho vuelve a contar con la presencia de los míticos «Jazz Començem», veterana banda de jazz de Buñol, de mucha calidad y para todos los públicos.
La verdad es que Jazz Començem dan gusto, porque no hacen ese jazz introspectivo donde los solos duran 10 minutos y los músicos se encierran en si mismos para darnos una brasa aterradora que hace huir al respetable, tal y como nos tuvieron acostumbrados en su día artistas tan pesados como creídos que pulularon por nuestra localidad hace algunos años cobrando una pasta a cambio de aburrir hasta a las piedras. Tampoco es el típico grupo que tira más allá de sus posibilidades, lanzando al poste y surfeando el «supuesto» (por ellos) desconocimiento del público para sacar pecho y, como dice el meme del niño fumador, «hacerse los chulos» (de una manera tan ridícula como humillante).
Jazz Començem dan justo en el clavo: una cuidada selección de temas, bien organizados, con una duración de solos improvisados más que asequible, con mucho estilo y sobriedad, con los arrebatos justos, y con una profesionalidad envidiable que hace que la escucha del jazz en directo sea una esperiencia guay y positiva en lugar de ser un traumático tostón.
Con Mario al contrabajo, Diego al saxo, Ciro a la trompeta, David a la batería y Miguel al piano, nos ofrecieron un repertorio exquisito que vale tanto para la gente conocedora como para cualquiera que pasara por allí, haciendo una velada memorable, que nos dejó a todas y todos con ganas de volver a verles actuar.
Comenzaron con «Big Shoe» de Johnny Hodges, un blues moderno con estilo lírico y relajado, con claras influencias de Duke Ellington, una carta de presentación que deja muy claro que va a ser una gran noche. A continuación nos ofrecieron la mítica «Samba Cantina» de Paul Desmond, un hard bop con carácter latino que, sin duda, te da ganas de pedirte un Martini. Siguiendo con el estilo tocaron «The Hippest Cat of Hollywood» de Horace Silver, y volviendo al Swing melódico característico de Ellington pudimos disfrutar de «Don´t Get Around Much Any More». Tras esta dosis de swing y hard bop, se refresca el ambiente con una sutil bossa nova «Black Orpheus» de Luis Bonfá que, como dijo la hermana del baptisterio ¿A quién no le va a gustar? «Take de A Train», clasicazo donde los haya, de regreso al swing y, para terminar el primer pase, le metieron un toque latino, sin abandonar el swing, claro, con «Mamacita» de Joe Henderson.
Tras el descanso arrancaron con la fuerza de una big band de boogie-Woogie Swing con «Bandstand Boogie» de Charles Albertine, seguida sin prácticamente respirar del canonozado «Blues for Alice» de Charlie Parker, compleja e impresionante, be bop del bueno. Momento trompetístico brutal a continuación con «Tom Cat» del ínclito y maravilloso «yonkazo» de Lee Morgan, gran referencia de los sopladores de trompetas y similares, para rematar sección con otro swing marca de la casa: «You´d be so nice to come home to» del maravilloso compositor Cole Porter. La nota friki para los más vetustos vino con el pedazo de arreglo de la pieza «Sor Citröen» de Antón García Abril, que sacó la sonrisa de aquellas personas que crecieron el la era pre-internet.
Cambio radical en la recta final del concierto con el «Mambo Influenciado» de Chucho Valdés, moderno, complejo y molón, que da paso a la última del repertorio oficial: «Quiero ser como tú» de Richard y Robert Sherman, conocidísimo y divertido tema de la película de Disney «El Libro de la Selva». Como no pudo ser de otra manera, se hizo corto, y el público quería más, por lo que, para cerrar el círculo, se acabó como se empezó, con «Big Shoe» de Johnny Hodges. Éxito arrollador y muchas ganas de volverles a ver. Como dije antes, un grupo que hace que el jazz mole y sea para todos, no para el «chuflaor» de turno que lo único que busca es molarse a sí mismo y, quizás, a su legión de lameculos. Jazz del bueno… del necesario. Aupa Jazz Començem.
Enrique Hernández Pérez
Público Profesional