Memoria histórica. Historia inacabada de un zapato.

Había una vez un zapato, que por supuesto tendría su par, que acabó en una Fosa Común, como se puede apreciar en la imagen. No sé de quién fue en su día, pero mirándolo fijamente, y sabiendo que las fosas hablan, me ha contado unas cuantas cosas. Me ha dicho que pudo ser el zapato de los domingos, aunque tambíen pudo calzarse el resto de días. También pudo ser el que iba al campo a laborar, a la Casa del Pueblo, al Ayuntamiento, a buscar el sustento para los suyos… en fin, todas esas y más cosas, pudo ser mientras calzaba el pie, en vida de la víctima.

Me dice que quizá pudo haberse exiliado para estar más a salvo, pero no tenía ningún delito de sangre del que le acusaran, incluso no estuvo ni en el Frente, ni nada, si acaso, sus ideas e ideales no coincidían con las de los “vencedores”. Su inocencia lo convirtió en presa fácil para sus enemigos, que celebraban cruélmente ese goteo incesante de detenciones, torturas y fusilamientos. Además, él quería estar junto a los suyos, aun sabiendo que todavía podían venir tiempos peores.

Una cosa que me ha impresionado mucho es cuando me ha contado, que con este zapato acompañaba a sus padres, a su novia, o a su mujer, o a sus hijos, de paseo. Curiosamente lo último que hizo fue “el paseo”, pero no con sus seres queridos, sino obligado por sus verdugos para llevarlo al Paredón , donde pisaría la tierra por última vez. Me resulta una paradoja de la vida y de la muerte, el cínico nombre de  “darles el paseo”, para esas últimas pisadas, esos últimos pasos en la recta final de las vidas segadas.

En la Fosa 22 hay muchos más zapatos y víctimas (hasta 38), y aunque cada cual tenga su historia, todos podrían ser este mismo zapato que nos habla desde ese trágico lugar. A día de hoy, todavía hay miles y miles de zapatos en muchas más fosas comunes, cunetas, simas, etc. ¿Hasta cuándo?

Todos tienen una historia inacabada.

Delante de la Fosa 22, con el azulejo restaurado de mi Tío Edmundo.

Ya hace más de un mes que se comenzó a exhumar la Fosa 22, en el Cementerio de Paterna, en la cual se enterraron a 39 personas fusiladas el 28 de julio de 1939, con la Guerra Civil ya acabada. Tras las sucesivas visitas para seguir los trabajos de exhumación, me queda una sensación extraña, como si mentalmente imaginaras retazos de las vidas segadas de esas personas. Cada uno con sus historias personales, y todos con la tragedia compartida.

Como en muchas ocasiones de la vida, siempre hay que buscar lo positivo, y en este caso hay varias cosas. Una de ellas es el hecho de juntarnos allí varias familias, que además de compartir el dolor de tener algunos Seres Queridos en la Fosa 22, compartimos algo más importante, que es la ilusión y el deseo de que se llegue a identificar los restos exhumados, para que por fin puedan reposar en sus lugares de origen, junto con sus otros Seres Queridos. Es lo mínimo que se merecen.

Otra cosa que es muy satisfactoria para los familiares, es ver con la sensibilidad y la pulcritud que hacen su trabajo el equipo de ArqueoAntro en las tareas de la exhumación, y documentación. Llevan exhumados 12 cuerpos (o mejor dicho, los restos óseos de cada uno) hasta el momento, y localizados casi 20 más. Excelente es la atención que nos ofrecen, además estamos puntualmente informados de cómo van los trabajos, aclarándonos cualquier duda o pregunta que se les plantee. Se nota claramente que viven, y se implican en su trabajo. Todos los agradecimientos y muchos más a quienes componen ese magnífico equipo.

Tal vez lo más positivo sea, que por fin, tras casi ochenta años, se está exhumando la Fosa 22, se está exhumando esa Verdad que tantos años nos han ocultado, y todavía algunos nos quieren ocultar. Quiero aclarar que no estamos abriendo ninguna herida, sino muy por el contrario, lo que intentamos es cerrarla. Para tranquilidad de “algunos” les diré que no estamos aquí por dinero, ni nos hemos acordado del abuelo, del padre… ahora porque sí. Sepan que nunca los hemos olvidado, y que el dinero es necesario para llevar a cabo todo el proceso de exhumación hasta el final, pero no puede comprar nuestros sentimientos. Aunque yo, a veces, tengo serias dudas sobre si “algunos de estos sujetos”, tienen, o saben qué son los sentimientos.

Acabado de redactar el 14 de abril de 2018… así que…  ¡SALUT  I  REPÚBLICA!

Venanci Ferrer.
https://venanciferrer.blogspot.com.es

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