Temporadas de stand by (y ya van unas cuantas…)

Como todo, el rock and roll va a temporadas, en Buñol también. Pero esta última no parece tener final.

Suele ser bajo el arrope del buen tiempo cuando se decide (o decidía) contar con los grupos de rock, sobre todo a nivel institucional, y ya hace mucho tiempo que ni eso. Salvo el apoyo exclusivamente económico y cada vez menor al Tomate Rock y algo que surge1, generalmente rápido y mal (puede que hasta con carácter de relleno) de la Casa Consistorial. El rock and roll patrio no se apoya.

Antiguamente, y no soy tan viejo (ni siquiera me considero “persona mayor”), se contaba con los grupos de Buñol para actos, celebraciones, conciertos “porque sí”, y la gente asistía, se promocionaba y se publicitaba desde las instituciones como un valor cultural y, de vez en cuando, hasta se contaba con los grupos, poniéndolos bajo la mirada del pueblo y posibilitando mediante estos acercamientos que la opinión popular pudiera ser fundada, dar la oportunidad a la gente de escuchar con facilidad y condiciones óptimas a los grupos musicales de la localidad.

Hoy en día, debido en gran parte a internet (ese gran invento) y la mayor celeridad de los músicos autodidactas para entrar en contacto con las materias a asumir: técnica, instrumentos, información de estilos, acceso a la música… podría afirmar sin miedo a equivocarme, que en muchos aspectos, la mayoría de los grupos son técnicamente buenos, creativos, originales… muchos tenemos discos en la calle, y buenos discos, véase lo último de La Rekua, La 13/Katorze, Malsujeto, lo que va a sacar The Clown, las ediciones históricas de TV Soviética y El Guerrillero Rojo, Atila, Jalaka… y muchos más discos forjados en la patria chica, también maquetas, cómics, videoclips… etc. Desde hace décadas.

Y entonces… ¿Qué pasa?

Yo creo que pasa que se ha perdido la fe (palabra gruesa), o la confianza (mejor), en los artistas musicales creativos de Buñol que no pertenecen a la música clásica. Las autoridades culturales se miran el ombligo reiterando propuestas musicales forasteras y flotando en la burbuja de lo “cool”2, apostando por lo que ya ha tenido éxito y vertiendo toneladas de odiosa indiferencia sobre la música sin partituras “made in Buñol” sin ni siquiera tener en cuenta la gran variedad de estilos y artistas de los que disponemos en casa.

Esto tiene cosas buenas y malas. Las buenas son que, por necesidad, han tenido que nacer fiestas fijas como “El Bancal” o el concierto rock de navidades de la “Falla Ventas”, ambas con éxito de público siempre, sin excepción. También la noche rock de “Los Chiringuitos”, que desde que me alcanza la memoria siempre han tenido mucho público, sin ir más lejos este año, con Punk Sailor y Curvas Peligrosas. Entonces… ¿Por qué si gusta, y la gente acude, no se fomenta desde el Gobierno Local? Por dinero no será, porque para traer grandes espectáculos de calado nacional sí que hay, y es genial, pero, ¿y lo de aquí? Si fuera malo… pero no lo es. ¿Qué pasa? Porque está claro que algo pasa.

Los conciertos de la Noche de San Juan, y otros hechos en Borrunes, las Fiestas de las Juventudes Comunistas en El Planell, los conciertos en la Plaza del Pueblo, donde podíamos ver a los Noli me Tangere, a los Pililas da Metro, entre otros muchos, Los Directos de Radio Buñol (cuando allí se podían hacer cosas, y se hacían), el Concurso Rock… también cuando se traía un grupo para Ferias y se apretaba desde el Ayto. para que el telonero fuese un grupo de Buñol. Ya no se hace nada.

¿No molan entonces los grupos? ¿Ya no se apoya el esfuerzo de los embajadores que van por toda España diciendo con la cabeza muy alta que este rock and roll se ha hecho en Buñol? ¿Eso ya no es cool? ¿Predomina acaso el gusto personal de los políticos sobre la difusión local de un arte propio? Espero que no sea eso ¡Qué triste sería! Tengo claro que a los políticos en general les encanta el vasallaje y que les doren la perdiz, y los músicos de estos estilos no somos mucho de genuflexión, pero eso no quita que entre todos los grupos generemos riqueza cultural autóctona, y creo que este tipo de cultura se debe (al igual que los demás) cuidar y proteger, en lugar de menospreciar y obviar.

Ahora con un par de paellas callejeras y unas cuantas discomóviles nos conformamos. “Poco pan y pésimo circo”, que diría César Strawberry3. Pues muy bien. Seguiremos buscándonos la vida como colectivo de músicos para actuar en condiciones, no nos queda otra. Simplemente escribo estas líneas como una opinión de la desoladora actitud política hacia el rock and roll de Buñol, comparando con otras épocas, y sin mucha profundidad porque haría falta mucho espacio y esta sección de la revista no es para quejarse, pero de vez en cuando toca levantar la voz unos decibelios. La solución es evidente. Por nuestra parte, la carne está en el asador. Las causas las podemos encontrar realizando simplemente una mirada musical fuera de las bandas en estos últimos años: los estilos, trayectorias, rebotes, desencuentros, y hasta aquí puedo leer sin meterme en un jardín… Este es un artículo de pensar. Pensemos pues, seguramente lleguemos a conclusiones un poco lamentables, pero lo más fácil es que, siendo así, acertemos. ¡¡Suerte, Salut i Rocanrol!!

1 He consultado a músicos de todas las edades y nadie recuerda la última vez que pasó esto, pero doy por hecho que en el caso de hacerse, se hiciera rápido y mal, como por ejemplo ciertos conciertos de fiestas que no son el Tomate Rock, con el grupo gratis y ni el agua.
2 En referencia a: Estéticas o actitudes que están de moda o son atractivas.
3 Vocalista y miembro fundador de Def Con Dos.

Enrique Hernández Pérez
Pte. Club Rock de Buñol

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