Viacrucis en Buñol

También llamado “Vía Crucis”, “Estaciones de la Cruz” y “Vía Dolorosa”, se trata de un camino que los cristianos recorren en procesión, principalmente el día de Viernes Santo. Está señalado con un conjunto de catorce cruces o cuadros que representan la Pasión de Jesús; es decir, cada estación corresponde con un momento determinado desde su aprehensión hasta su sepultura. Se trata de rememorar los momentos del Calvario, orando en grupo y recorriendo ordenadamente cada una de las estaciones y puede realizarse dentro de un templo o bien por las calles. En cada estación puede orarse, cantar o realizar alguna lectura del Evangelio.

Lejos de contar con esculturas, relieves o cualquier otra alta expresión artística del Viacrucis, en la actualidad en Buñol se cuenta con dos recorridos (casi siempre tenemos dos de todo, por lo menos), el más tradicional en el Pueblo y el más reciente y sencillo en las Ventas. El primero, realizado en azulejo policromado, y el segundo, elaborado con hierro y madera. Si caminas por las calles del recorrido del Viacrucis casi pasan desapercibidas las señales. Se hallan insertadas o colgadas en fachadas, no a la altura de la vista sino a aproximadamente dos metros y medio o tres desde el suelo. En esta ocasión vamos a mostrar el Viacrucis más antiguo, el del Pueblo (ver imágenes).

Estos pequeños retablos rectangulares, de seis azulejos, parten de la Iglesia de San Pedro y en recorrido circular vuelven a ella, recorrido conocido popularmente como “Vuelta de la procesión”.

Veamos: Iglesia de San Pedro, de frente, en su fachada principal a la izquierda encontramos el primer paso; el segundo y el tercero están en la calle de El Cid; el cuarto, en la calle Pelayo; el quinto, el sexto, el séptimo, el octavo y el noveno en la calle Colón; el décimo, el undécimo y el duodécimo están en la calle El Cid; el decimotercero y el decimocuarto en la plaza del Pueblo. Este último, de nuevo, en la fachada de la Iglesia de San Pedro, a la derecha. Apenas tres manzanas de casas, flanqueadas en paralelo por dos de las calles principales: El Cid y Colón, de recorrido singular.

Por lo que respecta a los autores, sólo aparece la firma en los pasos III: “Díaz 03 (Amparo)”, VI: “Amparo 02-00”, VII: “A. Pallás 2002” y XII: “E. Soler 2012”. No contamos con mucha información sobre los retablos más antiguos, que aparecen sin firma. Al parecer los encargó, en la década de los cincuenta, el Ayuntamiento de Buñol del momento. Los más recientes se han ido encargando para reponer aquéllos que van deteriorándose.

La muestra del Viacrucis que podemos ver en Buñol es la que estuvo vigente hasta la reforma del Papa Juan Pablo II, que en 1991 creó uno nuevo con 15 estaciones, una más que el tradicional y basadas en el Nuevo Testamento. El tradicional recoge pasajes de los Evangelios apócrifos y escenas tradicionales. Los pasos de este nuevo Viacrucis son: I: Jesús en el huerto de los Olivos; II: Jesús, traicionado por Judas, es arrestado; III: Jesús es condenado por el Sanedrín; IV: Jesús es negado por Pedro; V: Jesús es condenado a muerte por Pilato; VI: Jesús es flagelado y coronado de espinas; VII: Jesús carga la cruz; VIII: Jesús es ayudado por Simón el Cirineo a llevar la cruz; IX: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén; X: Jesús es crucificado; XI: Jesús promete su reino al buen ladrón; XII: Jesús en la cruz, su madre y el discípulo; XIII: Jesús muere en la cruz; XIV: Jesús es sepultado y XV: Jesús resucita de entre los muertos. Como puede observarse, ya no aparecen las escenas en que Jesús encuentra a su madre (paso IV del tradicional), Verónica limpia el rostro de Jesús (paso VI), o la de Jesús es despojado de sus vestiduras (paso X), por ejemplo. El actual comienza con la oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní y finaliza con su resurrección.

Dentro de la Iglesia de San Pedro Apóstol encontramos dos esculturas datadas en el siglo XVIII, relativas a dos de las escenas que hemos podido ver en la calle –en la vía. Estas son el Ecce Homo y el Cristo Yacente. Se trata de dos tallas de madera policromada. De la primera se desconoce el autor, la segunda se atribuye a Ignacio Vergara, aunque al parecer del original sólo se conserva la cabeza. Ambas se procesionan en Semana Santa, es decir, el primer paso y el último del Viacrucis. El Viacrucis, como decíamos, suele llevarse a cabo el Viernes Santo, pero puede realizarse en cualquier otra fecha. Lo cierto es que a diario transitamos por su recorrido, seguramente ajenos a su simbología, incluso ajenos a su existencia: algo que de tanto verlo hemos dejado de ver.

Alicia Hernández Carrascosa
Buñolera

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