Destruyendo desfases. Humillando sandeces. Vol.1: La ira de los justos.

Estamos rodeados. En la época de las citas, donde todo el mundo cita a lo loco en las redes sociales, en todos los ámbitos artísticos, todo tipo de edulcoradas oraciones arcaicas, irreflexivas, y desfasadas sobre la música, que el Gran Público1 acepta como buenas, verídicas, y reales, sin ni tan siquiera dedicar un minuto de su tiempo en reflexionar sobre el contenido de tal invasión de insolentes y atrevidas afirmaciones pseudo románticas sobre un concepto tan complejo como es La Música.

Se sigue todavía dándole vueltas al asunto de la definición concreta del término, y según los países podemos encontrar definiciones diferentes.

Etimológicamente hablando, “música” viene del griego y se traduce como “el arte de las musas”, y mal empezamos pues, ya que está demostrado y más que demostrado que la música se puede hacer sin “musas”, sin inspiración, de hecho, se puede hacer incluso sin querer.

En la concepción japonesa existen momentos en que la combinación aleatoria de sonidos circunstanciales y/o naturales, se entienden de tal belleza (para aquellos que tengan la sensibilidad de apreciarla) que se consideran música. ¿Cuál es la musa de esta música? ¿Dios? Venga va, que me da la risa.

Los Futuristas escuchan las ciudades y los Minimalistas se deleitan con horas de ruido blanco. Tenemos claro, o deberíamos, que cualquier sonido producido por el hombre, la máquina, la naturaleza… cualquier sonido, vamos, es susceptible de ser percibido cómo música, convirtiéndose en música automáticamente, ya que, para poder ser considerado música, o bien el emisor debe emitir bajo la creencia de que lo que emite es música, o bien el receptor debe considerar música lo que recibe. El Arte Sonoro2 es música, el Paisaje Sonoro también, la aleatoriedad sonora de la naturaleza, el canto de los pájaros, el sonido de los trenes, y un infinito etcétera. Pero bueno, me centro en el quid de la cuestión que nos ocupa. Desmantelar.

Hay una cita que se dice mucho, se escribe sin pudor en sobres de azúcar, y se comparte a saco en las redes sociales. Es esta: “La música nació libre y su destino es conquistar la libertad” Os suena ¿verdad? Semejante insensatez la articuló Ferruccio Busoni3. Por cuestiones de coherencia y activismo ante este tipo de afirmaciones, dedicaré el espacio que me queda a destruirla, y volveremos sobre este peliagudo y habitual tema en el futuro. Espero que después de esta argumentación se comparta menos esta afirmación de Busoni, totalmente desanclada de la actualidad, y de la realidad.

Empecemos por el principio: “La música nació libre”: Ni siquiera sabemos cómo sonaba la música hace 2000 años con exactitud, y si buscáramos un nacimiento de la música en la historia de la humanidad nos tendríamos ir a la prehistoria, a los primeros humanos. Lo que se sabe, que es poquísimo, de la utilización de la música en la prehistoria responde a ritualística, por ejemplo: nacimientos, muertes, fertilidad, trabajo, creencias… Se cree que en un principio, el uso del sonido no respondía a una contemplación estética, siempre era utilizada en algún contexto concreto, como algo útil, algo litúrgico… por tanto algo con (aunque sea mínimamente) estructuración sonora, ya sea rítmica, tímbrica, melódica… entonces, lo justo sería pensar que la música no nació como tal, y en cada cultura, de todas las que compartimos el planeta, es diferente, y tiene reglas, ya sean simples o complejas, por lo que, aunque naciera, cosa que dudo, de “ser libre” nada.

La segunda parte de tan atrevida y equívoca frase de Busoni: “y su destino es conquistar la libertad”. Dejando de lado la terrible contradicción que encierra, podemos observar el uso de la palabra “destino”. Busoni afirma en esta oración que la música tiene un destino. Creo que se equivoca, ya que la música no avanza como un todo, es algo que tiene más tentáculos que el gran Cthulhu. Además, estas frases desfasadas por el paso de los años no deben tomarse nunca al pie de la letra, lo que pasa es que son bonitas y cuelan muy bien, pero lo que hacen es confundir.

Resumiendo, si nace libre ¿para qué quiere alcanzar la libertad? Si escuchamos la música de Busoni, encontraremos que está compuesta bajo encorsetadas reglas armónicas y estructurales, entonces ¿de qué libertad está hablando? En conclusión, ni nace libre, ni tiene destino, ni va a conquistar la libertad. Te luciste, Busoni.

A modo de despedida, y sabiendo que todo el mundo es libre para compartir por los medios que quiera las citas sobre música que desee, simplemente pediría unos segundos de reflexión, que no entre solo por su belleza o romanticismo, en una época como la nuestra, en la que todavía va por los aires una definición global del término “música”. La que a mí me gusta, pues creo que es la más correcta y realista a día de hoy, es la más básica, la menos romántica, la más científica: Sonido en el tiempo.

1 Quizás la expresión Masa Aborregada que utiliza Noam Chomsky sea demasiado agresiva para ponerla en el texto principal, pero a esto me refiero cuando digo Gran Público.
2 Arte sonoro comprende un diverso grupo de prácticas artísticas que tienen como principal objetivo diferentes nociones del sonido, la escucha y la audición.
3 Dante Michelangelo Benvenuto Ferruccio Busoni (Empoli, Italia, 1 de abril de 1866 – Berlín, Alemania, 27 de julio de 1924) fue un compositor, pianista, profesor y director de orquesta italiano. (Wikipedia)

Enrique Hernández Pérez
Músico disperso

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